En 1970, las elecciones presidenciales en México siguieron el patrón establecido desde la fundación del Partido Revolucionario Institucional.
El movimiento de 1968 fue concebido como una síntesis de las
contradicciones del modelo de desarrollo; como riesgos para la seguridad interior y una oportunidad para realizar cambios de fondo.
contradicciones del modelo de desarrollo; como riesgos para la seguridad interior y una oportunidad para realizar cambios de fondo.
Un poco más tarde, los programas gubernamentales definieron dos grandes vías: el “desarrollo compartido” y la “apertura democrática”.
El Sistema Educativo Nacional fue uno de los ámbitos más dinámicos de la acción gubernamental.
Desde el primer discurso se delinearon los ejes de una reforma educativa muy
extensa y, para muchos, radical.
La educación es parte de los dispositivos del gobierno de la población. Un campo de formación de subjetividades, prácticas, habilidades y valores.
La formación del individuo, a partir de los hábitos que desarrollen su personalidad y la conciencia social, para fomentar la identidad nacional y la solidaridad.
Los programas de gobierno ensamblan objetos de gobierno con técnicas de regulación y asignación de recursos, para conseguir objetivos concretos. Sin
embargo, no resultan de la homogeneización de espacios o la rutinización de fórmulas, sino de diversos agonismos.
En la reforma del período, la definición estratégica contemplaba ampliar la oferta educativa, modificar planes, programa, métodos y técnicas educativas, así como crear nuevas instituciones.
La primera estrategia explícita fue ampliar el Sistema Educativo Nacional, primero en un sentido eminentemente cuantitativo, que se compendiaba en la fórmula más maestros, más escuelas, en todos los niveles educativo; pero también por la incorporación de grupos, sectores y comunidades marginadas, y
nuevas modalidades, como la educación bivalente y los programas de profesionalización temprana.
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